Un Delicioso e Inesperado Intercambio
Una pareja es invitada a una cena y casi sin darse cuenta están participando de lleno en un intercambio que les reporta un placer inesperado.
Las líneas que van a leer a continuación tratan de describir con palabras lo que realmente solo puede entenderse con la emoción y esa extraña combinación de sentimientos encontrados que van desde una gran excitación y pasan por los celos, el coraje, el temor , etc. Pero al final solo la excitación
y el placer se imponen.
Somos una pareja normal. De esas parejas que ven todos los días en el supermercado, en los restaurantes, en las oficinas, en los buses.
Quizá lo que nos hace sentir diferentes es que hemos creado un lazo que nos ha hecho ser más que esposos, más que amigos, más que compañeros, más que confidentes: ahora somos Cómplices.
Fuimos novios durante dos años y casados llevamos ya cinco.
Chiara tiene 28 años y Julio César 34. En éstos años, nos hemos gozado el uno al otro. Hemos probado diferentes posturas. Lo hemos hecho en el auto, en la oficina, en el campo, en la playa. Hemos tenido el cuidado y la creatividad para que nuestra relación no sea aburrida ni monótona. Ambos nos sorprendemos. Ambos nos damos sorpresas.
Y como era de esperarse: fantaseamos. Nos imaginamos y jugamos toda clase de fantasías. Y nuestra fantasía favorita: intercambio de parejas. Llegamos incluso a masturbarnos imaginándonos en una situación como
esa. La voz de Julio César incitándome a imaginar otro hombre dentro de mi me pone a mil. Imaginar que por un momento estoy con el y luego estoy sintiendo las caricias de otro hombre en mi cuerpo, es algo sensacional.
Pero de fantasías no pasamos. Hicimos algunos contactos por internet, cambiamos fotos y con alguna pareja nos reunimos en una disco, pero no
llegamos a más. No sabíamos que pronto nuestra fantasía se haría realidad. No imaginábamos que aquel refrán que dice "que la vida te da lo que pidas" era tan cierto.
Julio César recién había conocido a un cliente llamado Alberto con quien cerró algunos negocios, se habían reunido en la oficina y en alguna ocasión a almorzar en un restaurante para hablar los detalles del negocio. Ninguno mencionó aspectos privados. Puros negocios.
Un viernes por la mañana Alberto llama a la oficina de mi esposo y le hace una invitación para que lleguemos a cenar a su casa al día siguiente.
La invitación es para las ocho de la noche.
Chiara lleva un vestido gris claro que más parece una segunda piel que hace resaltar su figura. Sus nalgas lucen fabulosas. Sus piernas quedan en su mayor parte descubiertas por ese corto, muy corto vestidito. El escote del
vestido permite entre ver el nacimiento de sus pechos que no son muy grandes pero que ella sabe hacer resaltar y sabe lucir muy bien. Zapatos altos. Me pregunta:
- ¿Cómo me veo?
Yo le respondo:
- ¡Increíble! Después de la cena tu serás mi delicioso postre.
A lo que ella muy coquetamente responde subiendo su vestido hasta la cintura y me muestra una tanga nueva, diminuta, deliciosa tanga nueva.
Camino hacia ella. Me pongo de rodillas y siento la textura de esa diminuta
prenda con mis mejillas y paso la lengua por encima de su caliente vagina.
Ella me aleja, se arregla y me dice que debemos ponernos en camino. Yo le hago caso y le repito: - ¡Tu serás mi postre!. Lo que es la vida, en ese momento no tenía ni idea de lo que sucedería en unas horas.
Llegamos a la casa de Alberto a las ocho de la noche. Situada en uno de los barrios más lujosos de la ciudad, su casa es muy amplia e impresionante. Al abrirnos la puerta me llevo una fabulosa sorpresa. Alberto junto a su esposa nos da la bienvenida. Laura se presenta con nosotros y me deja con la boca abierta. Una bella mujer de 29 años, cabellera larga, piel blanca, y un vestido negro que no envidiaba en nada al que llevaba mi mujer. Con una
figura colosal, pezones que se notaban debajo del vestido denotando que no
llevaba sostén y un culo respingado que era para volverse loco. Observé
perfectamente como Alberto no podía quitar la vista de las piernas y nalgas de Chiara. Pasamos a la sala en donde nos quedamos unos minutos en compañía de Laura, al poco tiempo Alberto entró en compañía de otra pareja: Jorge y Patty.
Las tres parejas congeniamos de inmediato y estuvimos conversando, riendo y bebiendo. Luego pasamos a cenar y después de una cena ligera el ambiente era cada vez mejor. Alberto hace una sugerencia:
- Pasemos al jardín.
Todos nos dirigimos hacia allí. Yo iba platicando con Jorge.
Chiara, Patty y Laura venían tras de nosotros, riendo y conversando. Era un
jardín muy amplio en la parte de atrás de la casa. Sillas de playa. Un par de
mesas. Una barra bien surtida. Una piscina. Y todo iluminado con antorchas
altas. Música de fondo. El ambiente era increíble. Enseguida Alberto nos hace
una invitación al grupo:
- ¡Metámonos a la piscina! El agua está climatizada.
Casi de inmediato y sin que nadie dijera nada, cada dama estaba con su respectiva pareja. Chiara me miró y estaba sonrojada. Nos quedamos
estupefactos al ver como delante de nosotros, Alberto y Laura se empezaron a quitar la ropa. Laura tiene un cuerpo fenomenal. Caderas anchas. Pezones rosados y erectos. Interminables piernas blancas muy bien formadas. Alberto con buen cuerpo y pelo en pecho y una verga que aunque no estaba del todo erecta se veía enorme. Chiara se agarró fuertemente de mi mano. De reojo pude verla con la boca entreabierta, sus ojos denotaban sorpresa y excitación, sus pezones se marcaban perfectamente a través de su vestido. Laura y Alberto se metieron en la piscina y desde allí nos insistieron en que hiciéramos todos lo mismo, luego empezaron a besarse. Jorge y Patty se besaron e inmediatamente se desvistieron, Patty de complexión delgada tenía un culo perfecto, chico, redondo, delicioso. Jorge tenía una erección de premio, su miembro no tan largo si era bastante grueso.
Chiara y yo estábamos estáticos. Mientras Jorge y Patty se metieron a la piscina nosotros nos fuimos hacia una de las sillas de playa. Chiara se sentó
cómodamente. Yo me paré detrás de ella y mientras observamos como las dos parejas estaban en la piscina besándose y acariciándose cada cual con su pareja.
Yo acariciaba mi verga totalmente erecta y vibrante en el hombro de mi mujer.
Ella rozaba sus piernas entre sí y con una mano se auto acariciaba desde la
rodilla hasta la cadera. Me agache un poco y la besé al tiempo que metía mi mano entre su vestido y aquella diminuta tanga estaba muy mojada.
En eso estábamos cuando vimos como Laura se unió a Jorge y Patty, besando y acariciando a Jorge. Mientras Alberto salía de la piscina con
la verga bien parada, una verga colosal con un glande muy ancho. Pero bueno, que sea Chiara quien les narre lo siguiente.
Yo estaba muy excitada. Vi como Alberto caminaba lentamente hacia nosotros. Julio César me tenía desde atrás de la silla agarrada de los
pechos, uno con cada mano. Yo no podía apartar mi vista de la gran verga de Alberto, que apuntaba directamente a mí. Con cada paso que daba sus huevos se movían. Yo sentía como mi vagina estaba destilando. Apretaba mis nalgas para presionar la vagina. Por fin llegó hasta nosotros. Volteó a ver a mi marido por unos segundos como solicitando su consentimiento y luego se agacho y me dio un intenso beso en la boca mientras sus manos acariciaban mis piernas. Yo no resistí más y con la mano derecha tomo su desnudo pené, mientras que con la izquierda acariciaba sus nalgas. Julio César no me soltaba los pechos y cada vez los apretaba más fuerte. Alberto me quitó los zapatos. Y entre los dos, el y mi marido, me quitaron el vestido. Quedé solamente con la tanga, la cual unos segundos después había desaparecido entre las manos de Alberto. Mi marido me chupaba los pezones y Alberto me metía la lengua en la vagina. La excitación era tanta que me retorcía en la silla cada vez que Alberto besaba mi clítoris. Era intenso. Era sabroso. Y aunque se mezclaba una sensación de no poder más con esa
excitación añoraba que no pararan.
Ya ven, Chiara estaba disfrutando mucho. En eso estábamos cuando siento el cuerpo de Patty abrazándose a mí. Me doy la vuelta y le correspondo. Ella misma me quita la camisa e inmediatamente me besa y pasa su lengua por mi pecho. Desabrocho el pantalón y ella inmediatamente se pone de rodillas y me lo quita. Luego mirándome a los ojos empieza a bajarme el calzoncillo. Mi pene como roca queda liberado de la opresión que lo apretaba. Y Patty.... hay Patty, se lo introduce en la boca e inicia un entra y saca mientras acaricia mis huevos con una mano. Es una experta mamadora. La excitación de ver su cuerpo desnudo, de sentir sus caricias bucales en mi pene y al mismo tiempo ver como Alberto acaricia a Chiara y como ella le devuelve las
caricias a él, me tenían en un plano superior de excitación.
Al cabo de un rato, Laura junto a Jorge salen de la piscina e inmediatamente se acuestan sobre la grama, se acarician, se besan y se cogen.
Laura con las piernas sobre los hombros de Jorge y él moviéndose rápidamente metiendo y sacando su berga. Para el resto era un espectáculo increíble. Podía verse perfectamente como la berga de Jorge entraba y salía de la pusa deliciosa de Laura.
En eso, veo como Chiara se pone de pie y camina abrazada por Alberto, ella me voltea a ver como pidiendo aprobación a lo que yo inmediatamente asiento con la cabeza. Veo las nalgas de mi mujer moverse mientras camina y a Alberto abrazándola y pasando una mano por la espalda y cintura de Chiara. Una escena super excitante. Una escena que provocó un momentáneo sentimiento de celos. Allí iba mi mujer, con otro, excitada, y
dispuesta a entregarse. Los celos desaparecieron cuando reaccioné y volví a
sentir la mamada que me daba Patty. Alberto paso besando a Laura y Jorge sin dejarla de penetrar aprovechó el momento para agarrar los pechos de Chiara.
Luego siguieron caminando hacia una mesa en donde de inmediato Alberto acostó a mi mujer. Chiara abrió las piernas. Y todos pudimos escuchar un gemido, un grito, un suspiro que denotaba una combinación de dolor y placer cuando Alberto metió de un solo golpe su enorme verga en el delicioso coño de mi mujer, quien de inmediato se agarró fuertemente a la mesa y resistió y disfrutó las embestidas brutales de Alberto quien no dejaba de moverse y no paraba de jalar y apretar los pechos de Chiara.
Para ese momento yo empezaba a penetrar a Patty. Su vagina estrecha se abría y apretaba perfectamente mi pené. Sentía perfectamente el roce
de mi verga en el interior de esa mujer que me estaba dando un placer grandioso, el placer de coger mientras veía como cogía mi mujer a unos pocos metros de mí.
Chiara gemía. Laura gemía. Patty gemía. Las tres pedían más.
Y estos tres caballeros estaban dando lo mejor.
Los primeros en terminar fueron Alberto y mi mujer. Alberto se quedó con la berga colgando totalmente vacía. Chiara se quedó acostada sobre la mesa con las piernas abiertas viéndome a los ojos mientras yo me cogía a Patty. Alberto asía lo propio viendo a su mujer. Chiara se levantó y caminó hacia mí, yo la recibí acariciándole las nalgas mientras continuaba moviéndome
dentro de Patty, quien gemía y pedía más. Alberto se acostó a la par de Laura y la besaba apasionadamente mientras Jorge seguía dentro de ella. Al poco tiempo Jorge terminó mientras Alberto seguía besando y acariciando a su mujer. Yo terminé e inmediatamente mi mujer se apoderó de mi berga y me la chupó por unos minutos.
Vean ustedes como es la vida. Yo esperaba comerme "el postre" de mi mujer después de una inocente cena y resulta que probé otro postre distinto mientras veía como otro hombre disfrutaba de mi pastelito.
Después de esa noche han habido otras, pero ésta en particular la llevamos muy gravada, ya que fue la noche de nuestra iniciación, la noche en que se hizo realidad una fantasía muy deseada, y lo impactante es que fue sin planearlo. A propósito, ¿recuerdan la diminuta tanga de mi mujer?
Desapareció. Nunca más la volví a ver. Pero valió la pena.
Un par de semanas después de esa noche, un miércoles por la tarde, nos encontramos a Laura a en Supermercado y allí inició otra exquisita
sorpresa. ¿Quieren que se la narremos? Escríbannos y con gusto la publicaremos.
Besos, abrazos y caricias para todas y todos.
El Lanzado ARIES
Lo que los Aries tienen de sobra es energía y esa fuerza se les
nota cuando besan. No piden permiso cuando quieren acercarse a
los labios de la otra persona. Lo hacen, sin más. Se arriesgan a
una negativa. Pero a ellos, no les importa, porque son un signo
muy lanzado. Los prejuicios, es obvio, los dejan en el armario.
Signo de fuego en el zodiaco y besos de fuego para sus amantes.
Sus objetivos están claros desde el mismo momento en que plantan
un beso. Acarician en el lugar idóneo, en el momento perfecto. De
la boca, bajan rápidamente hasta el cuello, para terminar besando
a su pareja de forma impulsiva y veloz por todo su cuerpo.
Sin embargo, a pesar de que derrochan besos por doquier, son
bastante conformistas en cuanto a la respuesta. Lo dan todo, pero
no esperan demasiado.
Si eres tímido, Aries no es tu pareja perfecta, al menos, en
cuanto a besos se refiere. Sus besos no son de príncipe azul, ni
de princesa encantada. Sin duda, estamos ante uno de los signos
más besucones del zodiaco. Sus bocas arden de pasión.
El egocéntrico TAURO
Piensan más de la cuenta en sí mismos. No dejan de desear
únicamente su propio placer. Y, además, la creatividad no es su
punto fuerte. Tauro necesita de inspiración y una fuerte dosis de
aprendizaje.
Pero es cierto, que como todos, algo bueno tienen. Disfrutan de
cada beso como si fuera el último. No se detienen hasta lograr el
placer. En ese sentido, Tauro es un auténtico profesional al que
le gusta dejar las cosas muy, pero que muy bien hechas.
Pacientes hasta puntos insospechados, Tauro espera hasta que sus
besos y sus relaciones sexuales sean lo más satisfactorias
posible. Así que, si no te van las prisas y te gustan las cosas a fuego lento, algún Tauro te estará esperando.
El infantil CANCER
Tímidos y tiernos. Incluso, a veces, infantiles. Cáncer no es el
ideal si deseas pasión desatada, pero está claro que se puede
convertir en ese muñeco al que añorarás abrazar cada noche.
Hombres y mujeres Cáncer besan de forma profunda y prolongada. A
veces, dan miedo. Llegarás a pensar que no te van a dejar escapar
nunca, que se morirán, como si a un niño se le quita un caramelo.
Y si de escoger se trata. Cáncer, sin duda preferirá a otro
Cáncer. Quieren estar con alguien que les bese como ellos lo
hacen: de forma lenta, pausada y profesional. Y es que muchas
parejas Cáncer han pasado a la historia por sus besos. Si eres de
los que busca un beso de película, encuentra a un Cáncer para
lograr el más largo de los besos
El impaciente GEMINIS
Que para los Géminis los términos fidelidad y seriedad están en
el baúl de los recuerdos no es ninguna sorpresa. Sin embargo,
todo se le puede perdonar a este signo que besa de maravilla. Lo
peor, es que ellos son conscientes de este don de la naturaleza.
Les encanta besar y lo hacen de forma divertida. Pero, a veces,
su impaciencia, les impide lograr su objetivo de forma exitosa.
Se obsesiona demasiado en buscar diferentes posiciones y
encontrar distintas técnicas. Esto no les deja relajarse lo
suficiente. Y sus parejas lo notan. Y lo perciben porque a veces
Géminis no besa con el suficiente cariño y suavidad.
El silencio les incomoda, y no es raro que en mitad de un beso,
hagan algún comentario. Tanto afán por la experimentación les
lleva a veces a convertirse en auténticos "pulpos".
Así, que si buscáis a Géminis como amante, ya sabéis lo que os
vais a encontrar. Pero, eso sí, si lucháis porque se relajen, y
lo conseguís, el beso puede ser de cine.
El Creativo LEO
Leo provoca emoción y despierta momentos de excitación. Antes de una cita con él, sus amantes se preguntan qué va a ocurrir. Son
creativos y pasionales. Así que si quieres engatusarlo debes
ponerte a su nivel.
Los Leo, como si se tratara del animal, besan y devoran a la vez.
Sin embargo, las mujeres Leo son más románticas, pero de todas
formas, pueden besar sin descanso. En ocasiones, son insaciables.
Pero si queréis descubrir a Leo besando en plenitud debe ser como
pareja estable. Debe amar y sentirse amado. Y es que cuando este
signo mantiene una relación esporádica piensa muy poco en la otra
persona. Va al grano. Besar es en ese momento para él algo
secundario.
El tranquilo VIRGO
Paso a paso, lentamente. No se le debe presionar nunca a un Virgo
pues necesita tomarse las cosas con calma. Ten claro que si lo
que más añoras es un beso de este signo, tú tendrás que marcar la
pauta. Siente demasiado miedo a ser rechazado.
Una vez calentados motores, sus besos pueden ser de lo más
ardiente. Claro que para que eso ocurra ha de haber mucha
confianza de por medio. Y es que Virgo siente mucho miedo y se
pone el listón muy alto. Hasta que no finalice la tarea, y
compruebe que han quedado bien, no se relajará.
Lo más importante si le quieres conquistar es no desesperar. Una
vez Virgo se sienta cómodo, demostrará ser uno de los mejores
amantes del zodiaco. Así es él. Sin prisa pero sin pausa
El chef LIBRA
Sus amantes siempre le dan el sobresaliente. Al pensar mucho en
sus parejas, las besan como saben que ellas desean. Si Libra se
caracteriza por desear agradar a todo el mundo, en el terreno de
pareja no va a ser menos. Besa a la carta.
Se adaptan a cada persona. De hecho tienen besos de catálogo: los
de película, los rápidos, los precisos, los profundos, los
dulces, los violentos...
Cuidado con creerse especial en brazos de este signo. Son tan
aduladores, que te pueden llegar a besar para que no te sientas
rechazado. O te pueden dejar de besar, si con ello hacen daño a
un tercero. En fin, si quieres que se quede a tu lado, no dudes
en no desvelar cual de los besos del menú, te gusta más.
El vampiro ESCORPION
Cuidado con la fuerza de este signo. En ciertos momentos Escorpio
peca de ser demasiado egocéntrico y posesivo. Sus besos, fogosos
y venenosos. Su actitud, competitiva y dominante.
En la variedad está el gusto. Sus besos pueden ir desde lo más
tranquilo y romántico hasta lo más explosivo y erótico. La boca,
el cuello, la nuca... en todos estos sitios se pueden entretener con su pareja. Pero, atención con las marcas. A los Escorpio les
gusta sellar su territorio.
Pero, Escorpio, es ante todo un signo que provoca un fuerte deseo
sexual. Ellos lo saben. Así que, sí tu eres su pareja acuérdate
de esto y prepárate para la batalla. A Escorpio le encanta guerrear.
El conquistador CAPRICORNIO
Capricornio puede llegar a enamorar. Le encanta conquistar y, en
la mayoría de las ocasiones, lo consigue. Pero no lo hará a
través de sus besos. Su racionalidad le impide que en este arte
se convierta en objeto de culto de sus parejas.
Es cuando tiene pareja estable cuando Capricornio se relaja y los
besos pasan a un segundo plano. Sin embargo, si mantienes con él
una relación esporádica, intentará demostrar su pasión. Al
principio, engancha. Luego, decae.
Si no te conformas y quieres que tu Capricornio siga como el
primer día, hazle sentir algo nuevo, porque es lo cotidiano lo
que le desgana. Ya sabes que con una experiencia fuerte, se
descontrolará. Será entonces, cuando tu disfrutes realmente del
beso de un Capricornio.
El breve SAGITARIO
Aventurero, creativo y apasionado. ¿Qué más se puede pedir?.
Sagitario está abierto a cualquier tipo de proposición que se le
haga. Hasta las indecentes.
Sus besos preferidos son los cortos, los espontáneos. Y es que
como su mayor cualidad no es la concentración, se pierden en
besos largos. Pero la boca no es su lugar preferido. Como buenos
inconformistas, protestan con lo tradicional.
Que no les miren. Que no les observen. Si eso se produce se
sentirán incómodos. Por eso, para conocer los besos de Sagitario
en profundidad lo mejor es que sea en un lugar privado. En la
intimidad les conoceréis y allí, disfrutaréis.
El promiscuo ACUARIO
Besa bien, es creativo, es apasionado... ¿dónde está el fallo? A
Acuario le gusta ir de flor en flor. Y no se corta al
reconocerlo. Piensa que probar de todo un poco le beneficia.
Incluso tiene el valor de afirmar que lo hace por sus amantes,
para que conozcan lo que es besar con conocimiento de causa.
Los pequeños besos en la boca son para Acuario un mero signo de
amistad. Por eso, no sería raro verlo besar a alguien de su mismo
sexo sin implicar homosexualidad. La poca importancia que le dan
al hecho de besar indica que ni le excita ni le provoca. Ha de
buscar otras cosas. Otra partes del cuerpo que le sugieran más.
Calculadores: sí. Son capaces de mirar el reloj mientras besan.
Su tiempo es oro y a un beso no le conceden la importancia
adecuada. Así que si deseas que permanezca a tu lado, o eres un
Acuario, o te armas de valor.
El mimoso PICIS
Indeciso. No se aclara. Así es Piscis, no solo en la vida,
también cuando besa. Si realmente quieres que se lance debes
mostrarle muy clara la manera de hacerlo. Él será quien se amolde
a tu forma de besar. No le gusta imponer, y tampoco en este
terreno lo hará.
Una vez que se lanzan, todo es dulzura y romanticismo. Besos
largos y profundos que cautivarán al más dudoso. Sin embargo, y
todo tiene una contra, a veces pecan de mimosos y empalagosos.
Cuando desean a alguien quieren besar y ser besados a todas
horas. Las películas más románticas de la historia son su fuente
de inspiración. Así, intentarán emular a los protagonistas.
Un beso no es sólo un expresión de amor para los Piscis. Es
también una recompensa. Pero con un solo beso no se sienten
satisfechos. Desean disfrutar de su actividad sexual de forma
progresiva y pausada. Que llega a cansar es un hecho. Así que si
tu pareja es un Piscis, mantén la distancia, o te endulzará más
de la cuenta.
El amor en la pareja:
Cómo a Cupido, el amor se representa con una venda en los ojos, porque el amor vuelve ciego. Con alas, porque el amor "da alas" nos hace soñar con un futuro lleno de posibles. Con un arco y con flechas, porque el amor apunta a ciegas y hiere a cualquiera, hace sufrir.
Del amor se habla mucho, pero si tuviéramos que definirlo, no nos sería tan fácil, y es que definir los sentimientos…, cuesta y es muy personal; además, a menudo hablamos del amor en general, mezclándolo todo: amor propio, amor al prójimo o prójima, los amores al deporte, al arte, música, cine, etc.; lo que nos procura bienestar y lo que nos hace sufrir.
Vamos a intentar acercarnos al amor en la pareja y dentro de ésta hacer una clara distinción entre la pasión amorosa y el deseo de bienestar del otro "amor adulto".
El amor en la pareja debería partir del supuesto de que los dos miembros de ésta se aman y desean compartir sus vidas juntos. Amarse en el sentido de desear el bienestar del otro y de implicarse en su realización.
El amor pasión:
Cada vez que citamos la palabra amor deberíamos intentar ponerle el calificativo correspondiente: amor deseo de tu cuerpo, amor necesidad de ti; amor sueño imposible; amor imagen de ti, amor dependencia, amor entrega, amor ideal, amor espera, amor seguridad; amor miedo, etc. Cada calificativo en el fondo corresponde a una necesidad personal, que se manifiesta en un deseo con relación al otro; y un deseo que no puede satisfacerse genera un sufrimiento, "una pasión". El amor apasionado parte de nosotros, de un sufrimiento personal que busca solución a través del otro; es un amor bastante egoísta, puesto que gira entorno a un eje central, nosotros mismos.
Pero el amor apasionado que tanto nos hace soñar, ese amor ideal que nos hace palpitar y sufrir, que nos da alas; ese amor que buscamos sin cesar, debería transformarse en un amor más posado, más…, digamos "razonable", y ésta transformación se opera cuando la pasión da paso a la confianza entre los dos, cuando nuestros miedos cesan o se atenúan, dando paso a una relación que se basa el deseo de bienestar del otro; cualquier otra búsqueda personal en nuestra relación amorosa, conduce al sufrimiento.
La espera de que el otro satisfaga nuestras necesidades, (que en muchos casos ni conocemos realmente) nos conduce a una especie de egoísmo, en el que el otro serviría sólo para complacernos, consolarnos, calmar nuestros apetitos, nuestros miedos, nuestras frustraciones, etc.
Es posible que muchas ocasiones nos de la impresión de que un amor sin pasión no sea un verdadero amor; que sea un amor "insípido"; que nuestras emociones se hayan quedado como dormidas. Hay que reconocer que un amor apasionado conlleva una carga emotiva importante, que nuestras emociones se multiplican, se potencian; que nos da la impresión de vivir algo extraordinario, y de hecho lo es: pasamos de una especie de embriaguez mental, de euforia, etc., a un sufrimiento no menos importante, que en el caso de un amor imposible puede durar indefinidamente.
Pero el fin del amor pasión es estimularnos para encontrar pareja, y hay que reconocer que el sistema funciona bastante bien.
Los peligros:
Impedirnos ser objetivos idealizando excesivamente: hay que tener claro que no es lo mismo vivir "un gran amor apasionado" que vivir una vida con alguien; que la pasión puede volvernos ciegos e impedirnos ver con suficiente realismo si una vida al lado de esa persona, es posible y deseable, (lo que no siempre es el caso).
Otro peligro son los amores imposibles "platónicos" que nos dejan en un continuo sufrimiento de desesperante espera. En este caso hará falta un esfuerzo sobrehumano para "renunciar", pero es necesario, si no, corremos el riesgo de arruinar nuestra existencia. La solución pasa por alejarse y dejar de echar leña a ese fuego en el que podemos perecer quemados; nos puede parecer difícil o hasta imposible, pero cualquier fuego se extingue si no se le hecha leña; y después de la tormenta siempre sale el Sol.
La vida está llena de sorpresas y es muy probable que otro día, en otro lugar, el amor nos sorprenda y pueda realizarse.
Otro peligro, el de las personas que después de haber vivido un amor apasionado, del que guardan un grato recuerdo, intentan encontrar ese amor en sus relaciones matrimoniales con otra persona; lo que les lleva en general a una vida de pareja llena de esperas y de decepciones; porque un amor es único e irrepetible, y en la pareja donde hay buenas relaciones el amor apasionado tiene escaso lugar, o mejor dicho es de otra naturaleza; lo que no quiere decir que no sea posible rememorar las pasiones y revivirlas de vez en cuando.
Cada uno de nosotros tenemos un ideal de amor, construido a partir de nuestras vivencias, en el se incluyen los amores románticos que nos da el cine, la literatura, la poesía, las canciones, etc. Estos amores, delicados, maravillosos, eternos como finales felices de película, que quedan como suspendidos en el tiempo, porque la película se acaba o porque mueren los amantes nos pueden dejar un sabor de boca dulzón, con la idea de fondo de que un amor apasionado y eterno es posible. Si viésemos la segunda parte, estaríamos sorprendidos, si Romeo y Julieta no hubiesen muerto, si hubieran vivido juntos, si sus pasiones se hubiesen calmado, si los problemas de la vida cotidiana, los hijos, etc., etc., se hubieran impuesto a ellos, ¿no se parecerían bastante a una pareja cualquiera? El amor romántico puede ser un peligro para nosotros, porque es un amor pasión idealizado, que nos deja en la espera de un amor poco probable, por no decir imposible, y que puede impedirnos vivir un amor verdadero, realista, un amor de adulto.
La lista de los peligros sería interminable, y va, de lo anodino hasta lo más dramático: el crimen pasional, pasando por las depresiones y los suicidios.
El amor adulto:
Este amor, (que por supuesto no excluye ciertas pasiones) es el amor "deseo de bienestar del otro" porque amar a alguien es sobretodo desear su bienestar, y exagerando podemos decir que hasta el punto de abandonarlo(a), para que pueda se feliz; de lo contrario estaríamos viviendo un amor más hacia sí mismo, que hacia el otro; es probablemente ahí donde se sitúa la diferencia entre el amor pasión y el amor del otro.
Después de un amor apasionado, que nos a permitido "conquistarnos", poco a poco la confianza se establece entre los dos, los temores se atenúan o desaparecen, la pareja toma cuerpo, el amor cambia de naturaleza; la intimidad gana terreno; las relaciones sexuales, nos acercan en un lenguaje "cuerpo a cuerpo", calman nuestras tensiones, vivimos en una especie de comunión, donde nuestros deseos se dirigen hacia el otro; su bienestar nos importa y nos sentimos bien a su lado, serenos y confiantes, en definitiva felices. Esto no quiere decir que no puedan existir problemas, faltas de entendimiento, momentos de debilidad, en todas las parejas los hay, porque nadie es perfecto, pero si el deseo que nos anima es el del bienestar del otro, el amor hará milagros.
El sentimiento amoroso es casi un milagro, porque hace que nos sintamos admirables en la mirada del otro. Cuando lo(a) vemos reír, nos sentimos de buen humor, su biensestar produce el nuestro. Nuestros sentimientos de felicidad los encontramos en nosotros, cuando percibimos al otro feliz.
¿Cómo mantener viva una cierta pasión? Simplemente no considerando al otro como una propiedad personal, evitando una fusión excesiva. Lo que nos obliga a reinventar la seducción es considerar al otro(a) como alguien que no nos pertenece, que hay que seducir, reconquistar día a día, porque no es nuestro(a); su cuerpo y sus deseos le pertenecen y si queremos que se dirijan hacia nosotros habrá que hacer "señales de humo", ponerse guapa(o) para atraerlo(a), tener atenciones, delicadezas, etc., en definitiva dejar fluir la pasión y el deseo de sedudir.